Vos esperabas una soga de marte. Yo lo sé, lo sabes. Fuiste feliz y algo faltó. No. Faltó tanto. Miraste el retrovisor y el camino se borraba, se borraban tus huellas: "por aquí nada ha pasado". En vano es. Yo mostré los cheques sin fondo y pude salir, dejé las ganas de propina y te esperé. Fuimos dos y como siempre yo estaba en vos y vos en mi. Y esperabas alguna señal, algo que salve de esa vergonzosa tristeza a esos peces ahogados en aire, en lluvias de Noviembre, en sonrisas de telgopor y silencios herméticos como silencios herméticos.
Y te cansaste de ser herramienta, puente y papel. Yo también. Miré los cadáveres pesados de esos malos momentos con las manos llenas de luz. Pero nada sirve. La gente ríe en las calles y olvida. Vos y yo somos olvidados, las ruinas de las ciudades, los indios masacrados, las revoluciones asesinas, vos sabes, el universo sigue girando (si, gira el hijo de puta!) y va a olvidarlo. Entonces la soga salvadora, las sonrisas plastilina, las noches escupiendo Gin hasta por la nariz, los abrazos de oso y todo eso se perderá.. hasta el doloroso adiós a los que se van, esas cicatrices en el alma..
ka boom y ya no estás mas.. buen viaje.
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Oiga, si puede mándeme un mail.
ResponderEliminarSí, disculpe el comentario tan lateral, pero estoy medio jugado con los tiempos. Más luego paso con un grado mayor de tranquilidad.
Abrazo.